Historia de Una Alergia al Huevo Superada

martes, 14 de julio de 2015

Esta semana estamos de enhorabuena, pues por fin Daniela ha superado su alergia al huevo y se ha podido comer su primer huevo frito.

Hoy te quiero contar cómo ha sido todo el proceso, para que veas cómo detectamos la alergia, cómo se la trataron y sobretodo decirte que ¡SE PUEDE SUPERAR!

Así fue Nuestra Historia:


alergia al huevo


SÍNTOMAS:

Durante la introducción del huevo cocido, no notamos ningún síntoma, así que nada nos hizo sospechar que iba a ser alérgica al huevo.

Fue al darle por primera vez tortilla, que noté que Daniela la rechazaba. Así que empecé a observar qué pasaba si tomaba algo que llevara huevo, aunque fuera camuflado en purés o en bollería.

Observé 3 cosas:
  1. Daniela comía menos en caso de que la comida llevara huevo, e incluso llegaba a rechazar la comida.
  2. Las deposiciones eran mucho más frecuente, más líquidas y con un olor como si siguiera tomando leche materna
  3. Le salían dos o tres granitos como si le hubiera picado un mosquito

DIAGNÓSTICO:

Aunque en principio no le dí importancia, se lo comenté a su pediatra por si acaso.

Y menos mal que lo hice, porque sino podría haber agravado su alergia al forzarle a tomar productos con huevo.

El pediatra me derivó al alergólogo infantil, que tras hacerle análisis de sangre y las pruebas cutáneas, me corroboró que, efectivamente, Daniela era alérgica al huevo.

TRATAMIENTO:

1. Prohibición de productos que llevaran huevo

Tras el diagnóstico, el alergólogo, me recomendó no darle a Daniela productos que llevaran huevo durante 6 meses.

Me volví loca, porque mirando las etiquetas de los alimentos en el supermercado, me di cuenta que casi todos llevaban leche, huevo y frutos secos. ¡Una pesadilla!

Además en los cumpleaños, tenía que tener mucho cuidado de que no comiera tortilla, ni nada con mahonesa, ni bizcochos, ni tartas.

Un suplicio para una niña que no entendía porque todos podían comer tarta menos ella. Así que para que no lo pasara mal, solía llevarle su propio bizcocho sin huevo.

Y por si acaso sin querer tomaba algo con huevo, llevaba siempre encima el antihistamínico que nos recomendaron.

2. Prueba de provocación al huevo cocinado

Tras 6 meses desde la detección de la alergia, tuvimos que volver a hacerle análisis de sangre, y como los niveles de alergia en sangre habían bajado, nos citaron para hacer una prueba de provocación al huevo cocinado.

Estas pruebas consisten en la ingesta controlada de huevo cocinado, en nuestro caso, tenía que tomar huevo duro.

Se hacen en la consulta del alergólogo, y durante 5 horas el paciente no puede moverse de allí por si acaso se produjera una reacción alérgica y tuvieran que medicarle para controlarla.

Por suerte, Daniela superó esta prueba de provocación. Así que pasamos al siguiente paso.

Pero para no volver hacia atrás, teníamos que hacer que comiera alimentos con huevo cocinado, al menos 2 veces por semana. Como por ejemplo, tortilla bien cuajada, filetes empanados, bollería, huevo cocido...

3. Prueba de provocación al huevo crudo

De nuevo tras 6 meses desde la prueba de provocación al huevo cocinado, tuvieron que sacarle sangre.

Los niveles de alergia al huevo en sangre habían vuelto a bajar. Así que nos citaron para la provocación de alergia al huevo crudo.

Para ello, teníamos que llevar disuelta una clara de huevo en un alimento frío. Yo opté por enmascararla en un yogur de fresa.

Esta vez no hubo tanta suerte, y ya cuando nos iban a dar el alta, a Daniela se le empezó a hinchar un ojo y empezó a estornudar muy seguido.

Pasamos rápidamente a la consulta del alergólogo, quién le dio antihistamínico para que la reacción no fuera a más.

Esta prueba se la tuvimos que hacer 3 veces, pues la segunda vez que se la hicieron tampoco la superó.

SUPERACIÓN

Pero como suele decirse, ¡a la tercera va la vencida!

Y por fin el 9 de julio de 2015, le dieron el alta, lo que significa que ha vencido a su alergia al huevo.

Al día siguiente, para cenar, tomó su primer huevo frito.

Teníais que haber visto su cara de felicidad.

TU TURNO: ¿Tus peques tienen algún tipo de alergia? ¿La han conseguido superar?

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