Las Superficies en el Dormitorio, ese Foco de Desorden, y Cómo Ponerle Remedio desde Hoy Mismo

miércoles, 12 de octubre de 2016


Entiéndase por superficie, todo aquel lugar en el que se pueden depositar objetos encima de él.

Desde mi punto de vista, se pueden clasificar en dos tipos diferenciados:

1. Superficies en las que depositas la ropa

Aquí entrarían a formar parte galanes, camas, suelo, sillas, sillones...

Y de todas estas superficies que he citado, sólo los galanes tienen la función de soportar en su superficie ropa temporalmente. 

Aquella que te quitas unas horas, pero que enseguida vas a volver a ponerte (pijama, ropa de estar por casa, ropa que llevabas ese día, etc.) 

Si no tienes galán, pero dispones de una silla o un sillón, seguro que los usas para depositar tu ropa también. Aunque su función principal no sea ésta. 

Y lo mismo le sucederá a la cama.

Ahora bien, el suelo de ninguna de las maneras debe ser lugar para depositar tu ropa.

El problema con estas superficies viene, cuando ya no las usas para almacenar ropa en un espacio corto de tiempo (unas horas), sino que se va acumulando ropa de varios días.

Y lo peor, se entremezcla ropa limpia con ropa sucia.

2. Superficies en las que depositas lo que no es ropa

Aquí normalmente entran en juego las cómodas, mesillas, sinfonieres, etc. 

En ellas dejas lo que llevas en los bolsillos, el bolso, los complementos que has utilizado ese día, las gafas de sol o de ver...

Se convierten en una especie de "cajón desastre" y dejas de ver su superficie.

Ahora que ya eres consciente de cuál es el problema, vamos a ponerle solución.

1. Deshazte de las montañas de ropa repartidas por la habitación

Es hora de atacar el problema de raíz y ordenar las montañas de ropa que tienes acumuladas.

Lo que creas que te lo puedes poner algún día más, mételo en el armario o en el cajón. 

Cada cosa en su lugar, y bien colgado y/o doblado.

No traspases las montañas de ropa de fuera de la habitación al armario o los cajones. 

Así sólo estarías trasladando el desorden de lugar.

Y lo que esté sucio, o haya estado entremezclado con ropa sucia, llévalo directamente a la cesta de la ropa para lavar. 

Seguro que sabes lo que te voy a decir ahora...no dejes que la cesta de la ropa sucia rebose.

Haz la colada con cierta frecuencia para que ésto no te ocurra.

Hacer la colada incluye poner la lavadora, planchar la ropa y guardarla en su lugar. 

2. ¡A por la "superficie desastre"!

Vamos a despejar nuestra cómoda y mesillas de todo lo que tienen encima de ellas.

Todo lo que no necesites, se va directamente a la basura. Aquí podríamos meter: pañuelos usados, listas de la compra, tickets, tarjetas de visita, etc. 

Y lo que si necesites, guárdalos en el lugar que les corresponde.

Collares, pulseras, anillos, pendientes, bolso, gafas, etc. 

A todos les tienes que asignar un lugar para ser guardados, un cajón, un joyero, una balda del armario.

Y no, no puedes ponerlos en el aparador de la entrada. 

No traslades el desorden, elimínalo.

3. Plantéate si necesitas tantas superficies en tu dormitorio


Bien, ahora que tu habitación está despejada de desorden y puedes ver todo lo que hay en tu habitación con más claridad, ha llegado el momento de plantearse la gran pregunta:
¿Necesito en mi habitación todos los "muebles" que tengo? 
Si tienes una silla, un sillón y un aparador, quizá sea suficiente con tener tan sólo un aparador para depositar la ropa de cambio. 

Analízalo fríamente y saca del dormitorio aquello que decidas no necesita estar ahí.

4. Comprométete con el orden

Da igual que reduzcas estas superficies a la mínima expresión, si no te comprometes con el orden.
Ahora que has conseguido tener el dormitorio ordenado, tienes que prometerte a tí misma que lo vas a mantener así todos los días.

No cuesta nada poner cada cosa en su lugar nada más llegar a casa. 

¿Cuánto te puede llevar 5 - 10 minutos al día? 


Puede que a corto plazo te sea más cómodo y tardes menos en dejarlo todo tirado por ahí, pero a largo plazo no compensa para nada, pues tendrás que perder horas en ponerlo todo en orden.

Y por si todavía no te he convencido, aquí van unos cuántos beneficios de tener tu habitación en orden

1. Armonía en tu habitación

Que es lo que debe reinar en tu dormitorio para tener un buen descanso. 

Esta armonía la consigues no sólo al tener los muebles y suelo despejados de objetos innecesarios.

Además, al eliminar del dormitorio muebles que no necesitas, consigues más espacio y más equilibrio.

2. Sabes dónde encontrar tu ropa y demás pertenencias

Cada cosa está en su lugar, con lo cuál cada vez que necesitas algo, sólo tienes que ir al lugar donde lo has guardado.

3. Ropa limpia y sin arrugas

Porque no hay entremezclada ropa sucia y limpia, y además al colgarla o doblarla correctamente no se arruga.

4. Te sientes más feliz

El ver tu dormitorio ordenado, descansar bien, no perder tiempo en encontrar tu ropa o complementos, que tu ropa y complementos te duren más tiempo, son pequeñas cosas que suman positivamente a tu felicidad. 

TU TURNO: Los deberes para hoy, son poner tu habitación en orden y conseguir esa armonía que necesitas en tu dormitorio.

¿Qué es lo que te ha resultado más difícil?

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2 comentarios:

  1. Muy buenos todos los consejos. No hay nada mejor que entrar en tu habitación y que parezca la de un hotel (pero con toques personales, claro). Todo en orden, con lo justo, oliendo bien, ventilada y con una gama de colores neutros que inspiren calma... ;)

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    Respuestas
    1. Gracias Lorena.

      Sin duda un dormitorio ordenado y que inspire calma es esencial para conciliar un buen descanso y empezar el día con mejor humor.

      Un abrazo,

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